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Contra Podemos

Contraria a la revolución es la propuesta de sustituir un capitalismo por otro y un Estado por otro, para perpetuar la lógica del trabajo como forma de explotación y control social que mantenga el Orden del Capital. Hablando el lenguaje del Estado y de la Producción, Podemos no es populista porque no pone en pugna los intereses de la burguesía con los del proletariado. De hecho, Podemos está conformado por la nueva izquierda burguesa (gente con carreras y másters) y quiere la hegemonía a través del proletariado. El accionarado depredador que tiene sometida a la banca (y al Estado) ha ordenado que se financie una campaña mercadotécnica de varios cientos de millones de euros para lanzar a Podemos al estrellato televisivo en pocos meses. Se trata de un Plan Social que usa a las bases sustituyendo una interpretación hegemónica por otra para eliminar a los que serán los rivales rancios del capitalismo durante la siguiente generación: PP y PSOE.

Mao Tse-Tung ya usó a las bases para reprimir la revolución social durante la cultural. Mas la represión social e instintiva, forma parte de cualquier educación. Y ese proceso de formación cultural es la hegemonía -la cual necesita un jefe de partido: Pablo Iglesias, con quien en mayo-junio de 2014 se ha reproducido lo que con el PSOE y Felipe González en 1974-1977, años en que los medios propagandísticos crearon el “líder” que las instituciones requerían. Hoy el statu quo usa el “anticapitalismo” residual del gueto socialdemócrata verbalmente radicalizado para dotarse de una nueva herramienta política, como es el caso de la formación trotskista Izquierda Anticapitalista, de la que varios de sus miembros están en Podemos acusados de intrusismo o gratificados por el apoyo dado a la propuesta de Pablo Echenique Sumando Podemos, desde donde apelan al pluralismo político y recuerdan al profesor de la Complutense que nadie iba a pedir el carné. Porque, sí, los jefes de Podemos son profesores-funcionarios, servidores del Estado, ingenieros de lo Social, proporcionados por la universidad al capitalismo como herramientas para reproducirse.

El chavismo es un proyecto para relanzar el gran capitalismo venezolano, lo que incluye su mundialización a través también de los petrodólares, e Iglesias podría explicar sus relaciones con la multinacional privada Banesco, que posee unos activos de 28.000 millones de euros y que hace menos de un año adquirió al Estado español Novagalicia por 1.003 millones. También podría denunciar la represión a las clases trabajadoras del chavismo. Aparte de que la consigna de lanzamiento Sí, Podemos fue la de Obama, tan o más represivo y militarista que Bush… paradójico porque, como el PSOE, Podemos ha sido usado por el sistema de dominación para pacificar la sociedad. Y es que en España, desde el final del franquismo, todo se ha hecho con políticas de izquierda aplicadas también por la derecha. Ya que la izquierda es la expresión más eficaz de la derecha para lograr la hegemonía -motivo por el que interesa tener una izquierda nueva que proponga más consignas que reflexiones. Mas hoy los problemas son otros, más pacíficos, y quizá los objetivos a cumplir sean reafirmar el régimen parlamentarista (como sistema de dominación), remozar el sistema partitocrático, e implantar el modelo capitalista chino en la economía. Es el camino hegemónico hacia la supremacía: la loa del parlamentarismo que unifica a todas las formas de reacción anti-revolucionarias. Pero el sistema actual no es una democracia porque ésta únicamente existe cuando el pueblo participa en la totalidad de la vida política a través de un orden asambleario y no a través de medios propagandísticos televisivos que acaban por desplazar a Izquierda Anticapitalista del Consejo Ciudadano. Porque, como aprendimos en El rey de Nueva York de Charles Chaplin, mientras estemos en un sistema policial y propagandístico nos hallaremos en un reinado. Luego nadie que llame dictadura política al parlamentarismo aparecerá en la caja tonta. Porque la verdad sí es revolucionaria y, por eso, Pablo Iglesias olvida decir que en una democracia no hay políticos de oficio. Aparte de posicionarse en contra de la propuesta Sumando Podemos, ya que la tendencia del 25% por sorteo es superar la distinción entre dirigentes y dirigidos para con una sociedad plenamente unificada no antagónica y basada en el autogobierno. Esto idealizaría la intervención crítica del sujeto revolucionario y, por consiguiente, podríamos negar que la caída de la burguesía fuese fatal, ya que una iniciativa revolucionaria objetivamente determinada impediría que el capitalismo superase su propia crisis. Sin embargo, la depresión económica en curso, que dura ya seis años, es uno de los recorridos clave del capitalismo que la misma dinámica de éste auto-supera. Aunque inicialmente sí pasó por una crisis cíclica de sobreproducción, su etiología es la decadencia de Europa occidental como gran potencia por el auge de las nuevas grandes formaciones neo-imperiales como China en primer lugar -lo que traerá medidas más arduas que sólo una nueva izquierda podrá realizar, y que podría significar la instauración de un proceso de reindustrialización asentado en buena medida en la mano de obra femenina. Es decir, superar la sociedad de consumo para volver a la de producción. Por lo que la estrategia de Podemos reforzaría todavía más el Estado y, por tanto, los aparatos policiales.

La revolución social aduce que una sociedad libre no puede tener trabajo asalariado, y se propone extinguirlo. Pero la izquierda ignora el hecho de poner fin al agotamiento de las fuerzas vitales, la degeneración intelectual y la deformación orgánica; el peor mal y causa de grandes males que es el trabajo capitalista. Podemos habla sobremanera de la economía y el dinero porque hacen de ello su finalidad como partido. Su meta es el poder, es decir, la concentración de riqueza y, por tanto, la concentración de trabajo. Sería, eso sí, la visión de Echenique un tanto menos economicista y elitista o constituyente. Pero, como ya sucedió con el PSOE, mucho me temo que vencerá la izquierda más institucional, es decir, la menos humana. Por lo que ya veremos que ocurre con la Troika (colonialista) durante la próxima década.

La despótica dirección del PC chino ha hecho de China la mayor hegemonía capitalista desde hace más de una generación, realizando con éxito la teoría izquierdista, eliminando un capitalismo cuestionable por un capitalismo implacable unido a un ente estatal de dimensiones nunca antes conocidas. Mas, sirviéndose de regímenes parlamentaristas y partitocráticos, Brasil, Bolivia y Chile no llevan caminos opuestos. Se trata, en muchos casos, de negar la revolución e imponer la “defensa de la República”, desentendiéndose de la lucha antifascista. Por ejemplo, en 1931 y en 1936-1939, por reprimir los intentos espontáneos de revolución, el PCE y PSOE fueron co-responsables del triunfo de Franco. Así como tampoco, el PCE, apoyó alternativas al despotismo empresarial español. Por tanto, coherente con dicha estrategia anti-revolucionaria el PCE fue, junto con el PSOE, realizador e instaurador privilegiado de la Constitución monárquica de 1978, hoy vigente; que ha otorgado 36 años de estabilidad y prosperidad a la clase empresarial. Así, por ejemplo, casi 40 años de gobierno de izquierda en Andalucía con la integración del PCE-IU han contribuido a hacer el territorio más empobrecido, corrupto y estancado de la Unión Europea. La historia de la izquierda es la de un continuado servicio maquiavélico al Orden del Capital, al Estado. Vanguardia política de la anti-revolución, se trata de un “anticapitalismo” sufragado por el capital financiero y subvencionado por el Estado.

La revolución social es sustantivamente una revolución popular anticapitalista por la economía libre y autogestionada, sin clase empresarial ni aparato estatal. Con embargo, el programa de Podemos respalda y defiende el sistema capitalista privado y estatal de hoy y de mañana. Aparte, si se tratase de un montaje televisivo y no de gente realmente preparada, sería el último partido de la izquierda española al servicio del capitalismo, por lo que el socialismo del siglo XXI cerraría un periodo histórico -cuestión que desde ya crea condiciones para desarrollar el proyecto de revolución social. Por tanto, si Podemos fuese un instrumento de la reacción, determinado y, por ende, obsoleto, la volición de la revolución permanecerá. Por ello hemos de reflexionar constructivamente y, quienes también podamos, de manera destructiva en tanto que la destrucción es más dificultosa, creativa y placentera que la creación. Porque las clases explotadoras se avienen a otorgar reformas justamente cuando temen la revolución o el ascenso de su idea. Mientras la lucha por la libertad política es revolucionaria, la lucha de la burguesía es oportunista porque siempre tiende hacia la “generosidad”, hacia la división del poder con la autocracia. Y hemos de empezar a ver claro que no se trata de vivir “mejor” bajo el actual sistema sino de destruirlo en su totalidad. Dicho esto, la voluntad de ser está hoy adulterada, pervertida, y por eso nos consuela el discurso de Podemos y de otros políticos profesionales que logran adoctrinarnos a través de mítines y televisiones… No nos engañemos, ¡revolucionémonos!

Pd) Pablo Iglesias no hace política sino dialéctica. Cree en los enemigos y deja la tarea al adversario de demostrar que no es un idiota. De eso tratan los mecanismos de poder -que niegan la afirmación política.